Las definiciones de acoso u hostigamiento sexual varían según los espacios y realidades sociales. No existe una visión única, por el contrario, los tipos o formas de acoso varían según la legalidad o los establecidos en los protocolos institucionales.

En Chile, durante los últimos años ha habido un aumento en las denuncias sobre acoso sexual en los espacios educativos tanto a nivel escolar como superior. Esto ha llevado a la necesidad de reflexionar sobre el tema como sociedad, y a las instituciones, a realizar protocolos para actuar frente a estas situaciones, generando una pluralidad en las definiciones y marcos de acción.

En términos generales, el acoso sexual es parte de la violencia sexual y de género, y se comprende como una conducta de naturaleza o índole sexual no consentida por quien la recibe. El acoso sexual se puede manifestar en una serie de formas:

  • Miradas lascivas o sugestivas de índole sexual.
  • Uso de palabras con connotación sexual, comentarios o chistes sexuales, humillantes, hostiles u ofensivos para quien las recibe.
  • Amenazas o exigencia de alguna conducta determinada como condición para la continuidad en un trabajo, estudio o desarrollo académico.
  • Promesas y ofrecimiento de beneficios a cambio de favores sexuales.
  • Amenaza de perjuicios si no acepta propuestas sexuales.
  • Acercamiento corporal o conductas físicas de naturaleza sexual, de género o indeseadas. Por ejemplo: contacto físico innecesario (Roces, acercamiento indebido, abrazos, besos, apretones, tocaciones, etc.), tocaciones sexuales contra la voluntad.
  • Manifestaciones de carácter digital a través de mensajes, mails o llamadas con comentarios, chistes o fotografías con contenido sexual.

El acoso sexual constituye un menoscabo de la víctima mediante la vulneración de sus derechos o dignidad. Por eso, es fundamental que más allá de protocolos, se fortalezcan las medidas de prevención de la violencia de género, desde una perspectiva feminista e institucional.